Por lo general cuando escucho platicas sobre maquillistas la
frase: “Deja muy bonito el ojo” siempre salta a la conversación y no sé que
sea, tal vez porque mi formación básica como maquillista duro 6 cuatrimestres
(1 cuatrimestre completo de teoría, escribir y escribir) y durante todo ese
tiempo aprendí desde colores primarios, secundarios, terciarios, efectos de la
luz, temperaturas y teoría del color, personalidades y hasta como tratar a la
clienta que tendré que admitir me llegaba a molestar (ya no, ya lo superé), pero
para mí el maquillaje lo es todo, desde recibir a mi clienta con una sonrisa, escucharla,
aconsejarla, interesarme por su evento y lo que ella quiera transmitir para
tal, hasta los tonos que quiere, tipos de piel y forma de ojo.
El maquillaje es una forma de expresión de la mujer, su
estado de ánimo y hasta sus intenciones, decir “deja muy bonito el ojo” reduce
mucho el concepto de lo que es el maquillaje, yo sé, soy maquillista y siento pasión
por lo que hago pero es mi deber mostrarles a mis clientas que el maquillaje va
mas allá de una sombra de ojos.
Me es muy difícil reducir lo que significa para mi maquillar
pero tratare de hacerlo en un texto corto
y espero divertido para su lectura.
Desde que veo entrar a mi clienta, enfocarme en las características
más bonitas de su rostro, su forma de vestir y expresarse, desde ahí puedo
darme una idea de su personalidad y de las opciones que le puedo ofrecer, aun así
le pregunto qué es lo que ella quiere, a donde va y que se va a poner para el
evento. Una vez establecido el look empiezo a esculpir el rostro, no estoy
hablando de transformar o distorsionar, sino de de darle dimensiones a la cara
de mi clienta, sacar a relucir lo que ya tiene. Profundizar su mirada y darle
vida a su piel con iluminador y rubor,
definir bien sus cejas, y ¿porque no? Echarle
una mano con pestañas postizas. Maquillar los labios y hacerlos más
voluminosos, en fin. Ustedes ya conocen la parte técnica del maquillaje, pero
quieren que les platique una novedad, pues ahí les va, al final para mí todo se
reduce en una sola cosa, en la felicidad de mi clienta, en que se vaya
contenta. Alguien alguna vez me dijo “Entonces te gusta subirle el autoestima a
las personas” y pues sí, para mí el maquillaje es eso, subirle la autoestima a
mis clientas, hacerlas ver lo que yo veo, mujeres hermosas con todo el
potencial del mundo. Ya sé que cursi, pero es verdad, desde el fondo de mi
corazoncito maquillista les digo que no hay mas satisfacción en el mundo que ver
a mi clienta observarse al espejo, sonreír y decir: “Me encanta!”.
Diana Barrios
Maquillista profesional de MONERIAS
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